Columnistas

Fernando Arreaza: ¿Qué pasa con Bryce Harper?

Harper

Desde hoy asumo el reto de contarles diariamente sobre las Grandes Ligas. Un privilegio ser parte del equipo de EnLaRaya, agradecido con Adriana Donghia y Vito Martínez por hacerme parte de este interesante y ambicioso proyecto.

En esta primera entrega quiero hablarles de Bryce Harper, el jugador de 26 años que firmó con los Filis de Filadelfia por 330 millones de dólares, hecho a partir del cual es visto y evaluado. Ciertamente su impacto fue muy positivo, al momento de su firma su camiseta comenzó a venderse como “pan caliente” y la venta de entradas para el “Citizens Bank Park” aumentó considerablemente. Hubo un inicio ideal, pues el jardinero derecho de 26 años despachó en su segundo, tercer y cuarto juegos jonrones majestuosos con los que rápidamente se metió al público en el bolsillo.

Ya antes, al momento de anunciar su firma tuvo un gesto inteligente, de esos que gana adeptos, pues no quiso utilizar el número 34 ya que este le perteneció a una figura de los Filis como Roy Halladay, quedándose con el 3. Y en su llegada al jardín derecho para cada juego, estableció una comunicación especial con los aficionados sentados por ese sector, con un saludo especial, con mucho “flow”.

Hasta aquí todo iba bien. En sus primeros 13 encuentros Harper bateaba 302, con 4 jonrones, 9 impulsadas y los habituales boletos que engordan el porcentaje de embasado. Pero desde el 14 de abril y con la sola excepción de su primer partido de 5 hits logrado el 19 de abril en el “Coors Field” de Denver, las cosas han ido en la dirección incorrecta, incluso se puede hablar de debacle.

Su average cayó, luego de la jornada de este martes 14 de mayo a 219 y solo ha agregado 3 cuadrangulares, desde sus primeras 13 desafíos. La crisis ha sido tan profunda, que incluso ha desaparecido el contacto con el madero, algo vital para todo bateador que quiera tener éxito sustentable. Porque si, ha seguido recibiendo bases por bolas que tienen su OBP en un adecuado 370, pero los abucheos de la exigente y dura afición de Filadelfia, dejan saber que esperan de su nueva y costosa estrella, mucho más que boletos. En este sentido de las pitas y quejas de la gente en el estadio, el outfielder también tuvo una respuesta inteligente que le evitó confrontar al decir “yo también estaría abucheando”.

Volviendo a la crisis que vive actualmente, en el juego del martes se ponchó otras dos veces, con lo que elevó a 20 la cantidad de partidos en la campaña en los cuales ha abanicado dos veces o más en cada uno de esos encuentros. La proyección de ponches para la temporada es la brutal cifra de 213. Todo se ha concentrado en los últimos 20 partidos, en los cuales batea para un miserable 155 (de 71-11). Durante la temporada pasada Harper vivió circunstancias similares en los primeros meses de la temporada, pues llegó al Juego de las Estrella con un raquítico promedio de 214. Cierto, en la ciudad de su equipo para entonces los Nacionales de Washington se celebró el clásico encuentro de mitad de temporada y él participó en el Derby de Cuadrangulares, el cual ganó poniendo un show realmente especial. Luego las cosas comenzaron a mejorar, su temporada se encarriló, pues bateó para 300 luego del Juego de Estrellas. Y si bien su average final fue un discreto 249, el resto de sus estadísticas fueron élite, lo cual junto a su carrera en la que ganó el Novato del Año en 2012 y el MVP en 2015, le valieron el enorme contrato firmado con los Filis.

El caso es que ahora a Bryce Harper se le mide de otra manera, en Washington lo vieron llegar siendo un niño y lo mimaron en las buenas y en las malas. A Filadelfia llega con otras circunstancias y quieren resultados inmediatos, al final el público siente que le están pagando 330 millones no para vender camisetas, sino para ser productivo y poner números sobre el terreno de juego. Es posible que esos mismos aficionados que compraron su camiseta con deleite, sean los que ahora comienzan a abuchearlo de manera implacable.

El equipo está en el primer lugar y eso de alguna manera ha impedido que se note todavía más, lo que hasta ahora es una mala campaña para el bateador zurdo de 26 años. Como decía en su célebre frase el ensayista español José Ortega y Gasset “Yo Soy Yo y mis Circunstancias”, pues bien las circunstancias expresadas en su gran contrato, han cambiado para Bryce Harper, por lo que es menester que cuanto antes comience a producir.

Hasta nuestro próximo encuentro…

@arreazaortega

Lo Más Visto

Hasta arriba