Columnistas

Maximiliano Cordaro: Los pecados de Icardi

Icardi

Los goles deberían serlo todo en el fútbol, por un principio básico y fundamental. Y si hay alguien que es especialista en empujar el balón al fondo de las redes es el argentino Mauro Icardi. 122 goles en 220 partidos de Serie A italiana, una de las ligas más difíciles para anotar. Sin embargo, estos números no han sido suficientes para ser un top player y consolidarse con la selección argentina.

Las razones son obviamente extra deportivas. No por sus fiestas desmesuradas o rebeldía, sino su entorno romántico que actualmente también maneja su carrera. Todo comenzó como una novela y actualmente el status sigue siendo el mismo. Wanda Nara, esa misma que estaba casada con el colega y amigo de Mauro, Maxi López, es la esposa-agente del atacante. Su manera agresiva de negociar y convertir la renovación de un contrato en un show televisivo y de redes sociales, ha perjudicado enormemente a la carrera de su esposo-representado.

La temporada 2018/19 del Calcio inició con el rosarino considerado entre los mejores “bombers” del torneo y además capitán del Inter de Milán. Hoy, a 90 minutos que culmine esta Serie A, tiene apenas 11 goles, perdió la cinta de líder en la cancha, estuvo apartado del equipo por casi dos meses por una “supuesta lesión” y para colmo, no consiguió el aumento de sueldo con una extensión del contrato.

Esta situación nada positiva llevó a que “Maurito” no fuese tomado en cuenta por Lionel Scaloni para la Copa América 2019 a disputarse en Brasil. El ejemplo perfecto para que el jugador haga auto crítica, es que su compañero de club y compatriota, Lautaro Martínez, sí entró en la lista albiceleste. La historia de Icardi y la camiseta nacional siempre fue cuesta arriba, pues desde un principio por un tema de “códigos” (situación con Maxi López) se le veía como un agente tóxico para el vestuario y actualmente por una razón netamente deportiva no cuenta con el crédito suficiente.

No obstante, el tiempo aún le sonríe al canterano del FC Barcelona. Tiene 26 años y si decide tomar las riendas de su carrera, madurar en el plano personal y empeñarse en convertirse en un atacante aún más completo, tendrá todo consigo para triunfar en el Inter o incluso en el club europeo de mayor ambición (la Juve lo sigue, por ejemplo). Lo primero, sería junto a Wanda Nara cambiar la estrategia para no ser visto como un “estorbo” para cualquier directiva tras los episodios con equipo “Nerazzurro”.

Los pecados de Icardi le han costado todos. Tal vez confesarlos y obtener el perdón, sean la motivación para recuperar y relanzar su carrera.

@MaxCordaro

 

Lo Más Visto

Hasta arriba