Baseball

Fernando Arreaza: Dos Décadas Jonroneras

Jonrón

En el despliegue jonronero de la actual campaña -a ritmo record- el pasado lunes se produjo el décimo encuentro en el que un bateador conecta 3 vuelacercas en un mismo partido. Revisemos a continuación algunos detalles al respecto en el contexto histórico de las últimas dos décadas.

El autor del décimo encuentro de la campaña en curso, fue el primera base de los Piratas de Pittsburgh Josh Bell, vigésimo toletero en la historia de este equipo que tiene un encuentro de estas características. Bell, a quien ya le dedicamos una columna, sigue como líder en extrabases en las Grandes Ligas con 57, 8 más que Christian Yelich y Pete Alonso. Haciendo un recuento de los autores de tales hazañas esta campaña tenemos que Bell se unió a Paul Goldschmidt, Gary Sánchez, Justin Turner, Christian Yelich, Max Kepler, Hunter Renfroe, Kris Bryant, Derek Dietrich y Pedro Severino.

Desde el año 2000 y en las últimas 20 temporadas de MLB, se han registrado 215 juegos en los que un bateador la ha sacado 3 veces del parque. Las cifras más altas recientes corresponden a 2001 con 20, en 2019 hubo un total de 19 y el año pasado hubo 14 partidos así. En tanto, las más bajas son de 2014 con solo 3 y tanto en 2008 como 2007, hubo 5. Es de hacer notar, que en este lapso que comprende dos décadas, se han registrado 6 de los 18 partidos en los cuales hubo la proeza de 4 jonrones por un mismo bateador. En 2017 lo hicieron Scooter Gennett y JD Martinez; en 2012 Josh Hamilton; en 2003 Carlos Delgado y en 2002 tanto Shawn Green como Mike Cameron. Para que no se queden con las dudas, los otros 13 miembros de este selecto club son Bobby Lowe, Ed Delahanty, ambos antes de 1900, Lou Gehrig, Chuck Klein, Pat Seerey, Gil Hodges, Joe Adcock, Rocky Colavito, Willie Mays, Mike Schmidt, Bob Horner y Mark Whiten.

El caso es que en medio de la furia jonronera actual, luce más factible que se den partidos de estas características, aunque no necesariamente la secuencia con la que se han dado obedece estrictamente a esta situación. Por ejemplo, los pocos que hubo en 2014, cuando ya el aumento de jonrones venía notándose. Ahora hay menos bateadores que den 50 cuadrangulares por temporada, pero hay muchos más que conectan al menos 20 por año. Por eso tipos que no son sluggers como Gennett o Dietrich, tuvieron partidos de 4 y 3 vuelacercas respectivamente. Es decir, en estos casos son partidos ocasionales y no producto de una demostración de poder recurrente.

Si miramos como van las cosas con el ritmo record jonronero de esta zafra, tomando en cuenta la jornada de este martes, van 3479 a razón de 1.37 por encuentro. A ese paso se conectarían 6634 cuadrangulares, superando la marca de 2017 cuando se produjo la máxima cifra en la historia de 6105, es decir 1.26 por desafío. Ni siquiera en la era de los esteroides, se conectó semejante cantidad de tablazos de cuatro esquinas. Sí, hubo muchos bateadores de 50 o más, algunos de 60 o más y las marcas de 70 de Mark McGwire en el 98 y de 73 de Barry Bonds en el 2001. De pronto Brady Anderson pegó 50, cuando antes y después de aquella campaña del 96, sus máximas cifras fueron 24 y 21. Y así algunos otros casos sorprendentes. Pero en esos años, los totales de 5528 tablazos en el 99, 5623 en el 2000 y 5458 en el 2001, palidecen ante lo que se hizo en el 2017 y lo que se proyecta este año. Es decir, el nuevo ángulo del swing, elevar la pelota, la velocidad de los lanzadores y la potencia de salida de los batazos, han sido factores más influyentes que los propios esteroides.

Por momentos, es abrumadora la producción jonronera, pero -partiendo de la buena fe- prefiero lo de hoy día y las razones que lo ocasionan, a la trampa de ayudarse con elementos ilícitos y reñidos con la integridad deportiva que tanto daño le hicieron al baseball.

Hasta nuestro próximo encuentro…
Por: @ArreazaOrtega
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