Copa América

Maximiliano Cordaro: La deuda es solo contigo, Lionel

Lionel

Tema repetitivo, pero siempre atractivo para el análisis. Tras la derrota de Argentina ante Brasil en las semifinales de Copa América, regresa la sombra de la selección sobre Messi.

“Ya está, lo intenté mucho, es increíble pero no se da. Se terminó para mí la selección”. Esa frase que paralizó al mundo en 2016, cuando Lionel Andrés Messi renunciaba al seleccionado argentino tras perder una nueva final de Copa América frente a Chile en Estados Unidos. Para suerte del fútbol, una decisión en caliente que luego no se concretó.

La historia del cinco veces Balón de Oro con la camiseta de su país ha sido todo menos que exitosa. Es el punto gris en una carrera mágica, fantástica. Por continuidad, récords, números y logros a nivel de clubes, muchos aseguran que estamos en presencia del mejor futbolista de todos los tiempos. Luego, está la otra escuela que se niega a exaltarlo a lo más alto del podio por no conseguir la gloria mundial con Argentina, con el inciso que tampoco a nivel continental ha podido levantar la copa.

De esos debates sabrosos en una mesa futbolera, donde ambas partes tienen su verdad. En lo personal, es difícil opacar la grandeza de un jugador en un deporte colectivo, donde los episodios, los estados de forma y el factor suerte son determinantes sobre todo en torneos cortos y de selecciones, donde el trabajo a largo plazo no puede ser puesto a prueba como en los clubes.

Messi ha jugado tres finales con Argentina. Estuvo muy cerca de la gloria absoluta. Lamentablemente, no se aprovechó una gran generación y un proyecto de selección estable entre 2014 y 2016. Luego, la anarquía en la Asociación de Fútbol Argentino trajo sólo confusión e inestabilidad a la albiceleste. Así, es casi imposible ganar algo. No obstante, Lionel y sus compañeros tras un inicio desastroso en la Copa América 2019 le jugaron de tú a tú a Brasil y dejaron la sensación de estar vivos, de poder competir.

De parecer estar de paseo o perdido en los primeros compromisos, la “Pulga” en el clásico de Sudamérica dejó otra imagen: pidió la pelota, generó ocasiones, la pegó en el palo y terminó caliente por la polémica arbitral. Salió a dar la cara ante la prensa tras la derrota y hasta cantó el himno. Destellos de capitán que muchos esperaban. La madurez ha llevado a Messi a afrontar ciertos momentos con mayor entereza, incluso cuando no es el crack de la cancha o del certamen.

Ahora, nadie puede tapar el sol con un dedo. La Copa América del astro del FC Barcelona fue de muchas sombras y pocas luces. Decir que quedó en deuda no es una exageración. No obstante, se repite el concepto de que con un equipo que juega a poco y nada es difícil ofrecer tu mejor versión.

Salir de la zona de confort del Barcelona lo obliga a jugar de otra manera, perdiendo efectividad, lucidez y facilidades para marcar diferencia ¿Podría hacer algo más con la selección? ¿Debería tener más presencia y ser más líder? Siempre se debe esperar lo mejor de Messi o al menos debe intentarlo. Luego, no podemos pretender que cambie su personalidad o sea como Maradona. Para bien o para mal, ese es el carácter del rosarino.

Leyendas como Cruijff, Di Stéfano, Platini, Baggio, incluso el propio Cristiano Ronaldo, no ganaron un Mundial pero ese aspecto no pone en discusión su grandeza. Maradona llegó al Olimpo del fútbol al levantar la Copa en México 86, pero no tiene ni los números ni la constancia de rendimiento de Messi. Son puntos de vista.

Lo seguirá intentando, porque creo que nadie más que él quiere darle una alegría a su país. También, para que nadie pueda discutir su grandeza. Pero la deuda es sólo contigo, Lionel. Con nadie más.

Por: @MaxCordaro

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