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Giancarlo Figliulo: El extraterrestre Futve

Futve_EnLaRaya

El fin de semana se realizó la convención anual del béisbol profesional venezolano (LVBP), durante ese lapso los encargados de manejar el deporte más popular y de mayor tradición del país tomaron medidas drásticas, todo para poder sobrellevar el producto mejor elaborado del país pero que lamentablemente no escapa de la dura realidad que afronta la nación.

Los directivos de la pelota rentada tomaron medidas poco agradables pero sensatas entendiendo el contexto país. Sus reformas van desde el recorte de juegos a 42, en vez de 63 como era la costumbre, la reducción importados a seis y hasta juegos a las 6 pm entre semana, sin olvidar que su inicio será en noviembre, todo con motivo de salvar la tradición beisbolera del país.

A dónde queremos llegar con todo esto. Hace algunos años logré escuchar una frase que quedó marcada en mi mente de por vida, un directivo de la actual FVF dejó en claro que el FUTVE no requiere de uso de divisas de parte del gobierno como si ocurre en el béisbol y el baloncesto, ya que el mismo generaba altas cantidades de dinero gracias a la calidad de su producto y por ende no requería de ayudas de terceros. Discurso que cuesta creer.

El detalle es que cada semana uno observa un fútbol en franco deterioro para ser honestos. Sacando del escenario la final y los dos agradables ambientes que tuvo la misma caeremos en lo mismo: estadios vacíos, escenarios en estado deplorable, deudas a sus jugadores, encuentros obligados pese a las emergencias que vive el país, clubes sin patrocinios y pare usted de contar de la gran realidad que vive el deporte pero que a pocos les gusta comentar.

Sabemos que el Futve ha logrado generar ingresos con ventas de jugadores y derechos de televisión, pero si somos coherentes , esos negocios no alcanzan para al alta hiperinflación que vive el país, tan solo sacar cuentas en cada gira es para sentarse a llorar. La participación en copas logra sanear algunas cuentas pero no todos los clubes del torneo tienen esa suerte, si a estos condicionantes le agregamos importados, sueldos, viáticos, traslados, la puesta en números es negativa.

El fútbol venezolano cada año suma nuevos propietarios, los clubes parecen juguetes para los nuevos inversionistas, atrás quedaron los equipos de familia, la suerte de hoy se da con dueños que en algunos casos suelen ser menores que sus jugadores. Solo con entender el discurso de que el torneo nacional se lleve a cabo sin apoyo de las famosas divisas del gobierno deja muchas cosas que pensar. La burbuja del fútbol venezolano deja en evidencia la realidad entre un deporte y otro.

Quienes vivimos durante años de esta hermosa disciplina deseamos que se tome el camino correcto, que el FUTVE vuelva a ser un deporte para la familia y no para los intereses personales de pocos, que lo que realmente hacen es salvaguardar sus negocios de una manera “deportiva”.

@Gianfigliulo

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