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Tensión en Ferrari, Por: Vito Martínez

Ferrari

Quienes me conocen, saben mi pasión por los deportes y si bien disfruto casi todas las disciplinas, hay una en particular que me encanta y es la Fórmula Uno. Por años me desvelaba con mi abuelo para ver a grandes campeones luchar los fines de semana, desde la voracidad de Senna, la frialdad de Schumacher y la dictadura de Hamilton.

En casa, como buen italiano, Ferrari se convirtió en una religión y la etapa de Schumi me trae grandes recuerdos. Los grandes siempre están obligados a ganar y para la Scuderia 12 años sin título es mucho tiempo.

Lejos está quedando aquel inesperado triunfo de Raikkonen en Interlagos, ante el descalabro de un joven británico que hoy en día domina a placer la categoría, más allá de que un «compañero» dentro de Mercedes le frenó su racha en 2016. Atrás quedaron esas jornadas de café y emoción; en pista no sobra la competencia y la hegemonía plateada se ha apoderado de los asfaltos.

Después de años de domino, un rayito de luz apareció en el horizonte con el despertar italiano. Muchos pensábamos que sería Vettel, quien por currículum reviviría al «Cavallino Rampante» y resulta que no. Un  muchacho se ha convertido en la sensación, a tal punto de generar todo un revuelo a la interna.

Apenas con 22 años, el monegasco Charles Leclerc logró ganar par de carreras y verdaderamente replanteó las estrategias dentro del equipo. Esta semana varios diarios señalaron que ambos ya no se soportan y que Mattia Binotto, director del equipo, tiene realmente un problema a las puertas. Estas fuentes revelaron que el italiano considera al jovencito como el «El Predestinado» y los recientes grandes premios encendieron las alarmas.

El alemán quedó en evidencia al desobedecer abiertamente las órdenes de equipo hasta en plena transmisión radial y olvidó por momentos cómo marcha el mundial. La jerarquía siempre ha estado presente, pero muchos y me incluyo, comparan este presente con el de aquel novato que terminó de comerse a Webber dentro de Red Bull Racing, y todos sabemos que el tiempo le dio la razón.

¿Por qué no aplica ahora? Hamilton felicita continuamente a Leclerc y la tensión crece. Nuevas reuniones siguen dándose después del capítulo Rusia y desde Italia ya se habla de decisiones importantes.

La situación parece una bomba de tiempo y en un punto casi irreversible, solo falta una colisión en pista y desde Ferrari se filtró que ahora predominará el silencio por radio. La mejora durante las últimas semanas es evidente, pero ahora los problemas pasan por sus pilotos, tesis asegurada por Ross Brawn, una de las cabezas visibles de aquella etapa gloriosa del «Kaiser».

Hamilton volvió a la victoria y el abandono por motor de Vettel bajó los ánimos en la Scuderia, pero lo mejor está por venir y veremos cómo termina.

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